Tomadura de pelo.
La actitud autoritaria y onanista del equipo Ferrari y de la FIA, puede abrir una herida en la Fórmula 1 de complicada cicatrización. No es comprensible que año tras año la FIA cambie su reglamentación en pro de la seguridad para que después haga oídos sordos a los gritos de alerta de Michelín y tome el pelo a los espectadores de la Fórmula 1 de forma tan burlesca.
Todos los sectores de la Fórmula 1 piden disculpas a los seguidores de este deporte, pero no todos han sido capaces de aportar soluciones para que los 100.000 aficionados que se dieron cita en Indy pudieran disfrutar de una carrera digna.
Y decimos esto porque los equipos Michelín, lejos de la arrogancia que les ha atribuido algún medio de comunicación, lo único que han intentado era poder disputar la carrera. Han sido conscientes de que todo era por un error técnico de su proveedor de neumáticos y habían propuesto correr pero pagando el precio de dicho error: Renunciar a los puntos obtenidos.
Así, lo que pedían los equipos Michelín era poder ofrecer el espectáctulo de la Fórmula 1 con unos mínimos de seguridad, a través de la colocación de una chicane en la curva número trece que redujera la velocidad de los monoplazas en ese tramo.
Nueve equipos aceptaron esta petición, pero Ferrari y finalmente la FIA, no quisieron aceptar. Prefirieron hacer la pantomima y disputarse patéticamente unos puntos que ya tenían ganados de antemano, aún saliendo todos los coches. Invitaron a jugarse la vida a los pilotos Michelín, y si bien los pilotos estaban dispuestos a hacerlo, los responsables de sus equipos, con buen criterio, no permitieron tomar la salida a sus coches.
Pero lo peor no es el espectaculo ofrecido, sino lo que aún nos queda por ver. Sin duda esta decisión histórica va a traer consecuencias. Bernie Ecclestone, madamás de la Fórmula 1, ya amenazó con fuertes sanciones para el equipo Michelín y los contructores que no tomaran la salida si se daba esta situación.
